jueves, 31 de octubre de 2013

"Los hombres somos muy tontos"




Entrevista a Álex de la Iglesia, director de "Las Brujas de Zugarramurdi"



Iñaki Ferreras 
Joseba Zúñiga 

El director Álex de la Iglesia (“Balada triste de trompeta”, “El día de la bestia”) vuelve a la guerra de sexos con “Las brujas de Zugarramurdi”, presentada este fin de semana en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Pero esta vez lo hace con un humor más abierto, menos cínico y amargo que en sus películas anteriores. La custodia de los hijos y las tensiones en las relaciones sentimentales son los temas centrales de la cinta, envueltos en una historia de brujas y aquelarres que es una auténtica locura marketinera.

El cine de Alex de la Iglesia o enciende pasiones o genera odios ancestrales. Porque el cineasta lo que menos busca en sus cintas es dejar indiferente a nadie. Lo hará mejor o peor pero nunca pasa desapercibido.

P.- ¿Cree que con esta película vuelve a sus orígenes, al cine loco con algo de tema serio de fondo?

R.- No. Esta película es más amable y menos ácida, es verdad, porque lo que busca es que la gente se ría de lo tonto que puede ser un hombre y también de lo terrible que puede ser una mujer. Particularmente, prefiero ser malo que tonto.

P.- ¿Por qué las brujas? ¿Tiene cierta animaversión hacia las mujeres?

R.- No, pero creo que todos los hombres somos muy tontos, que tenemos escasa capacidad de comprensión del mundo de las mujeres. Los personajes de la película hablan todos de las mujeres, pero al revés de cómo suele hacerse. Es una comedia romántica al revés. Me divertía ver a los hombres con miedo a las mujeres. El personaje de Mario Casas es un seductor, pero es un tipo que sufre porque no sabe manejar el horno, porque tiene muchos botones y ese horno es como el símbolo de las mujeres.

P.- ¿Esta película es la otra cara de “Balada triste de trompeta”?

R.- Sí, de alguna forma. Pero ésta es más amable y divertida. También es una forma de reírme de mis carencias y de mis problemas.

P.- La película refleja su forma de ser?

P.- Cuando haces una película exageras todo y lo conviertes en una farsa. No tengo esos problemas, pero sí hay en la película cosas que me han pasado a mí, como meter a mis hijas en sitios donde no deberían estar.

Mario Casas haciendo reír

P.-  ¿Por qué ha elegido a Mario Casas para un papel cómico, algo a lo que el actor no nos tiene acostrumbrados?

R.- A Mario le había visto en películas como “Fuga de cerebros” e intuí que tenía talento para la comedia. Me recuerda a Toni Curtis. Con Hugo Silva me recuerdan a Toni Curtis y Roger Moore. Al comienzo, cuando estábamos ensayando, ya vi que Mario Casas se iba a dejar, que tenía más ganas que yo de hacer el idiota y de ponerse en ridículo. Él y Hugo Silva se quieren mucho y les encajan bien los caracteres.

Las coproducciones, necesarias

P.- Esta es una coproducción con Francia. ¿Cree que, ahora más que nunca, coproducir es imprescindible?

R.- Realmente, la situación del cine español es muy complicada. Ahora, yo también quiero producir a mis amigos, usar lo que sé del cine para ayudarles y es algo que me está costando mucho…