joseba Zúñiga
El protagonista de “La isla mínima”, el actor español Raúl Arévalo, –que abrió la 62ºedición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián– ha afirmado que el mayor de los retos ha sido atrapar la cotidianidad y hacerla natural sin alejarse del encanto que se espera conseguir en una película.
En la 62º edición del Festival
Internacional de Cine de San Sebastián -que desde el pasado viernes y hasta el
próximo sábado se celebra en la capital donostiarra- ,el actor español Raúl
Arévalo protagoniza junto a Javier Gutiérrez el thriller “La isla mínima”, una cinta en la que cambia la comedia
por un relato policiaco lleno de misterio en el que el mayor de los retos ha
sido atrapar la cotidianidad y hacerla natural sin alejarse del encanto que se
espera conseguir en una película.
"La realidad a veces no es tan estética para el cine", destaca.
En este apasionante filme, que
se estrena en las salas españolas el próximo día 26 del presente, Arévalo y
Gutiérrez se meten en la piel de dos policías que viajan a un lejano pueblo de
las marismas del Guadalquivir, una comunidad anclada en el pasado donde las
mujeres no le importan a nadie, en la que deberán investigar la desaparición de
dos adolescentes.
Según ha explicado Arévalo,
además del referente claro de las películas americanas, para realizar el filme
se inspiraron en"gente
normal" y
contaron con la ayuda de un policía que estuvo activo durante aquella época.
Tal y como recuerda, en ese momento se dieron cuenta de lo complicado que era
mantener la verosimilitud sin romper con los gestos a los que ha acostumbrado
el cine de acción al espectador, en detalles, por ejemplo, como el hecho de
empuñar un arma.Después de haber participado en varias comedias como “Primos”,
'Los amantes pasajeros' o 'La gran familia española', Arévalo se introduce en el terreno del
thriller. "Lo que quería era hacer una
película de policías, género que cada vez se hace más en España", declara.
Tanto él, como Javier Gutiérrez
(su alter ego en el filme) no esperaban que fuera a ser "tan
duro ni tan intenso"."Grabamos
entre octubre y noviembre y por la noche bajaban las temperaturas a menos tres
o cuatro grados, así que fingir que tienes calor mientras los dientes tiritan y
los demás visten plumas y gorros es difícil", asegura. Además, en el rodaje
ni su compañero de rodaje ni él mismo estuvieron exentos de lesiones. "Tardamos dos días en grabar veinte
segundos de carrera y los dos terminamos lesionados. Los americanos son unas
máquinas", concluye.
