miércoles, 30 de noviembre de 2016

Oliver Stone trajo su actualizada visión del cine político con "Snowden"


El Oliver Stone, puntal del cine político para grandes audiencias, volvió a Donostia para presentar “Snowden”, sobre el creador de Wikileaks. El siempre polémico director habló mucho y mal de Barak Obama… Trump estaba por llegar!


“El presidente ha creado un sistema de vigilancia mayor que el que creó la STASI de la Alemania oriental”, aseguró el director norteamericano, durante la presentación de su película en el Festival de Cine de San Sebastián acerca de Edward Snowden, el joven analista de los servicios secretos que destapó los programas de vigilancia global e indiscriminada por parte de Estados Unidos. Stone (Nueva York, 1946), un hombre polémico donde los haya que ha llevado al cine grandes temas políticos, se ha pensado mucho la respuesta pero, al final, ha agregó: “Obama prometió en la televisión, en su primera legislatura, que iba a eliminar controles pero hizo todo lo contrario. Ha cambiado de rumbo y aumentado aún más el estado de vigilancia”.
El ganador de tres Oscar (“Nacido el 4 de julio” y “Platoon”, como director y “El expreso de medianoche”, como guionista) defendió su visión de Snowden, que vive refugiado en Rusia, desde que filtró informaciones secretas del Gobierno estadounidense.
Éste es su punto de vista del perseguido personaje: “No he convertido a Snowden en un héroe. Tan solo hemos contado la historia con las informaciones facilitadas por él mismo y por las investigaciones que hemos realizado”, añadió Stone acerca de la película .“Snowden es una persona transparente y educada, que no tiene vida secreta, y al que su relación con su novia le ha marcado. Creo que si no hubiera existido Lindsay Mills a su lado, Snowden nunca se hubiera atrevido a hacer lo que hizo”
 Visitas a Snowden escondido
Stone, que visitó nueve veces a Snowden en Rusia, también reconoció, en rueda de prensa, que el guión, escrito en colaboración con Kieran Fitzgerald, lo tuvo encriptado para evitar filtraciones, así como los teléfonos utilizados por los responsables de esta producción. La mayor parte del rodaje de la película se realizó en Alemania por motivos de seguridad, aunque trabajaron un par de secuencias cerca de la Casa Blanca, en Washington.