domingo, 3 de noviembre de 2013

"Estamos en el 'sálvame quien pueda'"


David Trueba, director de "Vivir es fácil con los ojos cerrados"



Joseba Zúñiga
Iñaki Ferreras


"Es más fácil vivir con los ojos cerrados" es la última película del cineasta español David Trueba, una película en la que los tres protagonistas escapan de algo, en tono de comedia y que ha tenido una excelente acogida de crítica y público. “Vivir con los ojos cerrados” está inspirada en la presencia de John Lennon en Almería en 1966 para participar en el filme “Cómo gané la guerra”, de Richard Lester. Javier Cámara, Ramón Fontseré, Jorge Sanz y Ariadna Gil figuran en un reparto en el que Trueba apuesta por dos jóvenes rostros: Natalia de Molina y Francesc Colomer (‘Pa Negre’).
P.- El filme recrea el paso de Lennon aunque éste no es el eje central...
R.- Esa es la pieza histórica a partir de la cual se desarrolla toda la ficción, la excusa para mostrar a tres personajes españoles que se encuentran en ese camino: uno de ellos quiere ver a Lennon y los otros dos están arrastrados por la vida y las cosas que les pasan.
P.- Entonces, es una de las pocas veces que Almería sea realmente tal en la gran pantalla.
R.- Sí, de hecho incluso trataremos de filmar en Tabernas un momento que reproduce una escena que rodaron allí: es la única en la que se ve algo relacionado con la historia real de Lennon en Almería. El resto sucederá en diferentes lugares de la provincia: algunos rincones conocidos, otros menos. Yo he veraneado mucho --o más bien, he pasado posveranos, porque me gusta ir en septiembre-- en Almería. Al localizar ahora he descubierto otros muchos sitios. Es una tierra maravillosa.
P.- ¿Qué lugares muestra?
R.- Nos  movernos por diferentes localizaciones. Hay algunos lugares que tienen que representar esa Almería de los sesenta que ya no existe en la capital pero que sí puedes encontrar en algún pueblo. Es una película pequeña pero que quiero que se beneficie también del paisaje y de la verdad que todavía queda por allí.
Eje central

P.- Háblenos de la película…
R.- Hace tiempo leí una noticia del periodista Adolfo Iglesias acerca de un profesor de Cartagena, un hombre encantador, que viajó en 1966 para conocer a Lennon porque utilizaba las canciones de los Beatles para enseñar inglés. En la película, Javier Cámara encarnará a un profesor que no está basado en el personaje real pero que sí tiene muchos elementos de aquél, de ese carácter de coger la maleta e irse a ver a Lennon. A partir de ahí hay un encuentro con una chica del sur, de veinte años, y con un chico de dieciséis a los que embarcará en esta peripecia. La película no es un ‘biopic’ de Lennon sino que cuenta la relación de estos tres personajes con esa figura, que yo dibujo siempre como un sol. Hay un momento en la vida donde hay personalidades que te iluminan, y en esa España de los sesenta, que se estaba sacudiendo las desgracias de la guerra y la grisura de un tiempo muy duro y pobre, la presencia de Lennon era muy estimulante para los jóvenes.
P.- ¿Y en cuanto al tono elegido, por qué la comedia..?
R.- La defino como una comedia humana, casi en el sentido que le daba Balzac en su serie de libros. Tiene los rasgos de gente que está llena de vida, de encanto de ganas de ser honesta, honrada, de que le pasen cosas interesantes en un momento en que el país está un poco sumido en la grisura. Me gusta retratar un tiempo a partir de personas normales, de los héroes cotidianos: un pequeño profesor, un chico joven, un padre de familia hacen más por la historia de tu país que los que luego pasan a los libros.
En el fondo, la película habla de que, cuando uno abre los ojos, la vida se complica.
P.- ¿Por qué cree tan necesarios mitos y símbolos como John Lennon?
R.- Toda generación precisa de figuras que le iluminen a la horade enfrentarse a la autoridad y a los propios complejos. La sola presencia de alguien como Lennon en aquella España represiva fue una especie de revolución para muchos, como también lo fue el boom turístico.
P.- Respecto a la dificultad que tenemos los españoles para aprender idiomas, ¿qué nos puede decir..? Porque también es una aspecto que aparece en el filme…
R.- En España,  tanto o más preocupante que la dificultad para aprender idiomas es la falta de respeto con que se perciben las lenguas del propio país. Pero nunca he creído en las banderas ni en las fronteras pero sí en las personas…

jueves, 31 de octubre de 2013

"Los hombres somos muy tontos"




Entrevista a Álex de la Iglesia, director de "Las Brujas de Zugarramurdi"



Iñaki Ferreras 
Joseba Zúñiga 

El director Álex de la Iglesia (“Balada triste de trompeta”, “El día de la bestia”) vuelve a la guerra de sexos con “Las brujas de Zugarramurdi”, presentada este fin de semana en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Pero esta vez lo hace con un humor más abierto, menos cínico y amargo que en sus películas anteriores. La custodia de los hijos y las tensiones en las relaciones sentimentales son los temas centrales de la cinta, envueltos en una historia de brujas y aquelarres que es una auténtica locura marketinera.

El cine de Alex de la Iglesia o enciende pasiones o genera odios ancestrales. Porque el cineasta lo que menos busca en sus cintas es dejar indiferente a nadie. Lo hará mejor o peor pero nunca pasa desapercibido.

P.- ¿Cree que con esta película vuelve a sus orígenes, al cine loco con algo de tema serio de fondo?

R.- No. Esta película es más amable y menos ácida, es verdad, porque lo que busca es que la gente se ría de lo tonto que puede ser un hombre y también de lo terrible que puede ser una mujer. Particularmente, prefiero ser malo que tonto.

P.- ¿Por qué las brujas? ¿Tiene cierta animaversión hacia las mujeres?

R.- No, pero creo que todos los hombres somos muy tontos, que tenemos escasa capacidad de comprensión del mundo de las mujeres. Los personajes de la película hablan todos de las mujeres, pero al revés de cómo suele hacerse. Es una comedia romántica al revés. Me divertía ver a los hombres con miedo a las mujeres. El personaje de Mario Casas es un seductor, pero es un tipo que sufre porque no sabe manejar el horno, porque tiene muchos botones y ese horno es como el símbolo de las mujeres.

P.- ¿Esta película es la otra cara de “Balada triste de trompeta”?

R.- Sí, de alguna forma. Pero ésta es más amable y divertida. También es una forma de reírme de mis carencias y de mis problemas.

P.- La película refleja su forma de ser?

P.- Cuando haces una película exageras todo y lo conviertes en una farsa. No tengo esos problemas, pero sí hay en la película cosas que me han pasado a mí, como meter a mis hijas en sitios donde no deberían estar.

Mario Casas haciendo reír

P.-  ¿Por qué ha elegido a Mario Casas para un papel cómico, algo a lo que el actor no nos tiene acostrumbrados?

R.- A Mario le había visto en películas como “Fuga de cerebros” e intuí que tenía talento para la comedia. Me recuerda a Toni Curtis. Con Hugo Silva me recuerdan a Toni Curtis y Roger Moore. Al comienzo, cuando estábamos ensayando, ya vi que Mario Casas se iba a dejar, que tenía más ganas que yo de hacer el idiota y de ponerse en ridículo. Él y Hugo Silva se quieren mucho y les encajan bien los caracteres.

Las coproducciones, necesarias

P.- Esta es una coproducción con Francia. ¿Cree que, ahora más que nunca, coproducir es imprescindible?

R.- Realmente, la situación del cine español es muy complicada. Ahora, yo también quiero producir a mis amigos, usar lo que sé del cine para ayudarles y es algo que me está costando mucho…


PRISIONERS: Instinto de venganza

Prisioners, de Denis Villeneuve, se presenta como un thriller con pretensiones, un drama psicológico que propone pensar sobre la utilidad de la venganza.




Joseba Zúñiga
Si viste “mystic River”, y salvando todas las distancias, imaginarás con qué cuerpo saldrás del cine tras ver “prisioners”... cuando menos, un profundo desasoseigo por el ser humano.
El quinto largometraje de Denis Villeneuve (y el primero que dirige en Hollywood), ha tenido su lugar especial en el Zinemaldia 2013. Desde luego, para posicionarse así ha contado con dos elementos: el elenco (encabezado por el mediático Hugh Jackman en un papel en el que demuestra que va más allá de Lobezno), y un ambicioso guión que da cuerpo a un thriller que prentede ser una obra moralmente importante. Quizás legue a ser un referente en el género, como lo fueron en su día “Instinto básico”o “Seven”.
A diferencia, por ejemplo, de "Zodíac" (2007), de David Fincher, que no presumía de ser otra cosa que un thriller puro y duro sobre un asesino en serie, pero que en el camino iba proponiendo otras lecturas, a cual más inquietante, "Prisioners", en cambio, hace exactamente lo contrario. Ya desde la primera escena, en la que un padre severo inicia a su remiso hijo en el cruento ritual de la cacería, mientras reza en un susurro el Padre Nuestro, la película parece proclamar a gritos que no se trata de un policial más entre tantos, sino de uno que tendrá que ver con la religión, con los vínculos familiares y con atávicos lazos de sangre.
Ese padre (Hugh Jackman) y además del hijo adolescente con quien comparte esa salida de caza, tiene junto a su esposa una hija de unos seis años. Y que justo el Día de Acción de Gracias –que es todo un acontecimiento en los Estados Unidos– desaparece misteriosamente junto a una hija de la misma edad de un matrimonio amigo. La angustia, lógicamente, no tarda en apoderarse de todos y allí entra en acción el detective (Jake Gyllenhaal). Será el detectivue quien –un poco a ciegas y enfrentado a sus propios demonios– irá descubriendo en su investigación muchas más cosas de las que originalmente suponía. Es como si en ese perdido pueblo de EE.UU. más que un cuerpo de policía se necesitase todo un ejército de psiquiatras.
No hay duda de que Villenueve filma bien, con profesionalidad, con encuadres significativos (con un crucifijo colgando de manera predominante del espejito retrovisor de un auto, por ejemplo) que le recuerdan al espectador que la película no es un mero pasatiempo.
El guión sobre el que trabaja el director funciona por acumulación: cada personaje no es sólo aquel que definen sus acciones sino, sobre todo, su psicología, aquel que es producto de un pasado tan traumático como sórdido. Y cuanto más sórdido, mejor. Esto vale no sólo para el padre protagonista y el policía –que se enfrentan como las dos caras de una misma moneda, una que representa la ley y la otra la venganza–, sino también para el sospechoso número uno y para toda una galería de personajes secundarios, que tienen más de un secreto guardado en sus sótanos. Y que más que sótanos parecen mazmorras.

sábado, 19 de octubre de 2013

Más allá del fútbol

Juan José Campanella nos presenta FUTBOLÍN


Joseba Zúñiga
Iñaki Ferreras

El cineasta argentino Juan José Campanella (“El secreto de sus ojos”) estrenó la 61ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con una película sobre el mundo del futbolín y con un niño como protagonista. Esta es su primera incursión en el cine de animación. Charlamos con él sobre su último trabajo. 

Tras “El secreto de sus ojos” el director argentino de cine Juan José Campanella (el que tiene como actor fetiche al conocido actor de su misma nacionalidad Ricardo Darín) ha vuelto al Festival de Cine de San Sebastián, en ésta, su 61ª edición. Ahora, lo ha hecho con “Futbolín”, una película de animación en 3D.

“Desde pequeño, tuve claro que no me divierte jugar por jugar y que, cuando lo hago, siempre espero ganar algo. Pero tanto más importante que la victoria es aceptar las reglas del juego”.

La película intenta transmitir los valores de la amistad y la solidaridad y está dirigida al público infantil aunque los adultos también podamos obtener nuestras propias conclusiones porque, según él, “intenta sacar al niño que hay en todos nosotros”.

No obstante, el cineasta no es aficionado al fútbol aunque, dice, “reconozco el valor del fútbol, a la hora de vehicular pasiones que son propias de la vida, como el espíritu de superación o la capacidad para afrontar nuevos desafíos. En este sentido, no cree que su nueva película merezca ser definida como un trabajo sobre el mundo del fútbol. “Decir que éste es un filme de fútbol es como afirmar que ‘Casablanca’ es una película de guerra”.



Origen de la cinta

El origen de esta película de animación en 3D es un cuento del escritor argentino Roberto Fontanarrosa, “un relato breve, casi sin argumento, que más que adaptar, nosotros tomamos como punto de partida. Pero creo que reflejamos bien el universo tan particular y el sentido del diálogo del escritor”, añade.

Por otro lado, la película es una coproducción española-argentina y el hecho de haber sido elegida para abrir esta edición del festival “nos sirve de espaldarazo para los profesionales de la animación, tanto argentinos, como españoles. De paso, también sirve para romper el estereotipo de que este tipo de producciones únicamente pueden abordarse en Estados Unidos”.

Juan José Campanella y Arturo Valls en el Kursaal
Pero, teniendo en cuenta que realizar un filme de animación es una tarea harto más compleja que uno con personajes y ambiente reales, el director volvería a embarcarse en una producción de este tipo, con la que, hay que puntualizar, Campanella vuelve al mundo de las historias cotidianas, tan habitual en el resto de casi todos sus otros trabajos. Un mundo que tanto éxito siempre le ha reportado…